Los excluidos políticos y sociales
Desde que
el capitalismo comenzó a expandirse desde Gran Bretaña al mundo, este fue
reemplazando a los viejos sistemas de producción feudal. En el mundo han sido
muchos los beneficiados con este nuevo sistema pero más han sido los que han
quedado al margen: los excluidos sociales, políticos y económicos.
Los modelos
impuestos por la Europa occidental y Estados Unidos son los que atraviesan toda
Latinoamérica. Pero no solo el sistema capitalista influyo en la exclusión
política y social. En el caso argentino además hubo otros factores más allá de
eso como las políticas tomadas por lo que gobernaron el país en distintas
etapas de la historia Argentina. Las políticas impuestas por la fuerza fueron
las que más excluyeron socialmente, apoyadas en los modelos que venían
Inglaterra y Estados Unidos.
Un repaso a
la historia de la Argentina muestra como a lo largo de tiempo han existido
modelos políticos y económicos que dejaron de lado a los que no acompañaban las
ideas de los gobernantes de turno. Como el caso de Domingo Faustino Sarmiento,
miembro de la llamada generación del 80 y que durante su gestión política
pensaba que el país debía hacerse y construirse con inmigrantes de Europa y
América del norte. En esa idea que tenia el Gran maestro argentino, los gauchos
y pueblos originarios eran una piedra en el zapato del progreso que pretendía
el mandatario de aquellos años. Fueron los gauchos los excluidos de esa época,
donde no eran necesarios para el modelo que pregonaba Sarmiento. Pero el espíritu
de la lucha de los gauchos por resistir contra ese modelo de exclusión y persecución
se ve reflejado en la obra de José Hernández: Martin Fierro que da cuenta sobre la vida de los gauchos, en ese
contexto histórico de formación de la nación Argentina donde a través de sus
cantos resistían los prejuicios y se hacían oír pacíficamente con payadas y
canciones sobre sus vidas. Todo pese a que querían ser silenciados por los que
gobernaban el país para pocos.
Pero no
solo los gauchos fueron perseguidos en Argentina por no corresponder con el
sistema político y económico. Muchos años más adelante, ya a mediados del siglo
XX, otros fueron los que no eran necesarios para el modelo que se imponía en el
país: Los peronistas, los seguidores de Juan Domingo Perón que había sido
derrocado en 1955 con la mal llamada "Revolución libertadora". La
gran mayoría del país, trabajadores y minorías que habían sido los excluidos
del ayer pero que con el gobierno peronista tomaron otro protagonismo, como
nunca antes lo tuvieron, quedaban huérfanos nuevamente. Otra forma de gobernar
se imponía y la persecución a seguidores de esa idea comenzaba, los peronistas
no eran necesarios y debían ser silenciados. Cuando el país se construía para
todos, unos pocos decidieron volver para atrás y darle la espalda a todos los
que gracias al gobierno de Juan Perón estaban en un mejor lugar. El nombrar al
partido peronista costaba la vida en algunos casos, la mayoría era silenciada
por unos pocos que manejaban el país. En este contexto histórico podemos citar
el cuento de Abelardo Castillo: Los muertos de piedra negra, en ese
relato el autor nos cuenta lo que costaba pertenecer al partido peronista y dar
la vida por una ideología política. Basaban su resistencia muy similar a los
gauchos, sin perder la identidad y la razón por la que lo hacían y muriendo con
la convicción de lo que querían decir: ¡Viva Perón!
Una etapa
nefasta en Argentina, la más negra de su historia, se dio entre los años 1976
hasta 1983. El gobierno de facto de esos años se encargo de excluir y silenciar
toda manifestación popular. Nada que estuviera en contra de esa dictadura podía
decirse ni hacerse, sino costaba la vida y así de simple era la cosa. Sin
embargo algunas voces resistían clandestinamente y luchando por una causa
justa. Precisamente una voz que se atrevió a hacer públicas sus opiniones en
contra de los genocidas, que llenaban de terror el territorio argentino, fue el
periodista y escritor Rodolfo Walsh. Quien el 24 de marzo de 1977 envío a
distintas redacciones de diarios y revistas una nota que llamo: "Carta
abierta a la junta militar" donde detallaba y argumentaba el daño que
el gobierno militar estaba haciéndole al pueblo argentino. En su carta Walsh
hacia saber al país la persecución y censura que la prensa estaba sufriendo,
además de los 15.000 desaparecidos hasta ese momento, los fusilamientos de
militantes de partidos políticos peronistas y de izquierda, la deuda externa
que estaba creciendo cada día y los beneficios para algunos pocos y el
sufrimiento de muchos argentinos. Todas esas denuncias que Rodolfo Walsh hace
en su escrito le terminaron costando la vida, como parte de la prensa argentina
él fue un excluido político. Pero al igual que los gauchos que relata en su
cuento José Hernández (Martin Fierro) y militantes peronistas del cuento de
Abelardo Castillo, Walsh fue firme a su convicción.
Pese a ser
excluidos de un modelo político y social que no los necesitaba ellos se
hicieron oír y pagaron las consecuencias de ir contra la corriente que se
imponía.

.jpg)