El ascenso del líder, de la mano de los excluidos.
En 1930
el presidente elegido en democracia Hipólito Irigoyen es derrocado por José Félix
de Uriburu y comienza en la Argentina unos años (1930-1943) nefastos y perdidos
(por sobre todo). Donde los que más habían perdido eran las clases bajas: Los
trabajadores y las minorías que no tenían voz ni nadie que pudiera pelear por
ellos y así hacerle frente a las clases elitistas que gobernaban el país.
Durante
estos años la política estuvo en el centro de la escena y el poder era
disputado pero caía siempre en manos equivocadas o así parecía serlo. Uriburu
tomo el país en un contexto donde la
segunda guerra mundial estaba al caer y económicamente la nación no estaba
bien, su paso por el poder fue corto y lo fueron reemplazando: Justo, Ortiz y
Castillo respectivamente en una época que se denomino la década infame. Este
ultimo, Castillo, recibe un golpe de estado en 1943 en manos de un grupo de
oficiales unidos (GOU) encabezados por Arturo Rawson, a partir de ese momento
comienza a tomar notoriedad un militar llamado Juan Domingo Perón que hasta ese
momento no tenia cargos muy importantes y se desempeñaba como coronel. Miembros
del GOU toman los cargos más importantes del gobierno luego de ese golpe, entre
ellos el coronel Perón.
Hay un
quiebre fundamental en la vida política de Juan Domingo Perón: el 27 de
noviembre de 1943 es nombrado secretario de trabajo y previsión social, que fue
un punto vital en su carrera política. Este cargo le dio la oportunidad de
empezar a crecer, en todo sentido de poder, entre los trabajadores y clases
populares a las que comenzó a tener muy presente en sus ideas políticas. Otro
hecho destacable, entre tantos, ocurre en 1944 cuando conoce a la que seria su
esposa y gran compañera: Eva Duarte, que con el paso de los años seria pieza
fundamental en el peronismo y sus políticas inclusivas como por ejemplo la de
apoyar siempre a los que ella llamaba los descamisados, así se ganaría
el apoyo total de pueblo. Para ese entonces la figura de Perón estaba muy
presente entre los trabajadores y excluidos sociales de esos años que empiezan
a sentirse identificados con él.
En
octubre de 1945 el coronel Perón es encarcelado y llevado a la isla Martín
García a cumplir con su castigo, que fue impuesto por opositores que lo veían
como una amenaza a sus ideas conservadoras. Pero al conocerse la noticia del
traslado carcelario de Perón sus seguidores, que eran los trabajadores que habían
obtenido los beneficios laborales gracias a la gestión del coronel, deciden
marchar a la plaza de mayo el 17 de octubre de ese año para pedir la liberación
y la vuelta del que seria su líder por los próximos años. Ese gran movimiento
que es en parte organizado por Eva, que ese mismo año se había casado con el
general, con el tiempo esa fecha (17/10/45) se fue convirtiendo en lo que se
conmemora hoy como el día de la lealtad peronista. Semejante movimiento popular
jamás visto en estas tierras marco para siempre la política Argentina, la gente
salió a la calle a pedir por un líder que peleara por ellos.
Juan
Domingo Perón comenzó a ser el que llevaría las banderas de su pueblo, de los
que siempre fueron excluidos sociales y políticos por gobiernos anteriores. A
cambio de eso el pueblo le devolvía con su voto de apoyo las gracias por sus decisiones
políticas. Todas ellas en pos de devolverles la dignidad a los trabajadores
argentinos, todo lo realizo en su paso por el máximo cargo desde 1946 hasta
1955 cuando cae su gobierno en manos de un golpe de estado, lo que fue mal
llamado: La revolución libertadora.
Ese
liderazgo mostrado por Perón es muy similar a lo que Héctor Martín Oesterheld
nos muestra en su historieta: El eternauta, Un líder que lleva adelante
a su pueblo, el de las cavernas en el caso de El eternauta, y pelea por
los que están excluidos de la sociedad.
El de Perón al igual que todo gobierno elegido por el
pueblo tuvo oposición, pero en este caso de sectores elitistas, empresariales y
algunos intelectuales. Como son los casos de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy
Casares que desde la literatura criticaron el movimiento generado por el
general y sus fieles. El odio, desde esa palabra fue tanto Borges como Casares
construyendo, con literatura, su visión de un movimiento popular jamás visto en
la Argentina. Lo hacen con un texto publicado en 1955 pero escrito en 1946
llamado: La fiesta del mounstro, donde enmarcan al peronismo como un
movimiento violento lleno de impunidad y a Perón como un mounstro encantador de
esas masas sociales que resurgían de su mano. Para ellos el nuevo movimiento
popular solo acrecentaba el odio entre los argentinos y la salida a la calle de
los marginados y excluidos sociales, cosa que parece que les molesta mucho a
ambos autores. Este ultimo texto citado tiene también cierta similitud con el
escrito por Esteban Echeverría: El matadero, este cuento al igual que en
el de Borges y Bioy Casares vemos que los lideres Perón en La fiesta del mounstro y Rosas en El matadero son enmarcados en movimientos que son seguidos por
marginales y violentos y ambos terminan cometiendo un asesinato lleno de
impunidad partidaria (un joven judío y un joven unitario). Estos autores
muestran a los movimientos populares como violentos y la principal amenaza para
ser el resurgir de las clases sociales más bajas.
El líder que los trabajadores argentinos necesitaban
apareció en el momento justo, cuando el país no tenía rumbo político claro y
prospero. Pero él solo no podría haberlo hecho ya que su gestión estuvo marcada
por el apoyo unánime de la mayoría, que eran nada más y nada menos que las
clases bajas, los trabajadores. Su ascenso se fue dando paso a paso y la
afinidad con el pueblo fue acrecentando el surgimiento de un gran movimiento
popular. A diferencia de otros líderes de la historia Argentina Juan Domingo
Perón creció de la mano del pueblo que pidió por su libertad cuando este fue
encarcelado, luego él devolvió la lealtad demostrada por sus seguidores con
liderazgo y por sobre todo con una gestión siempre pensando en los excluidos
que lo necesitaban. Perón y el pueblo crecieron juntos.
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